Tabbouleh sin granos

Perdón perdón perdón. No he cumplido con mi palabra de estar más presente con el blog. Me estoy dando otra oportunidad para romper mi hábito de procrastinar con Sencillamente Paleo. Y a ese fin… les dejo una receta maravillosa para una ensalada primaveral o veraniega: tabbouleh hecho con coliflor en vez de trigo bulgor. Para chuparse los dedos.

Tabbouleh sin granos

Seguramente te has dado cuenta que muchas de mis recetas son adaptaciones de las creaciones de Mel Joulwan, de su libro de recetas Well Fed 2. Su comida es TAN RICA que cada vez que pruebo una de sus recetas, la quiero compartir con el mundo.

El 18 de septiembre, o El Dieciocho, es la celebración de la primera junta de gobierno de Chile y, como somos buenos para festejar en este país, nos tomamos prácticamente todo el mes y la llenamos de celebraciones. El sábado 12 mi iglesia tuvo su fonda (celebración clásica chilena de independencia, donde hay comida típica, nuestro baile nacional – cueca – y jolgorio generalizado), y como este año se había denominado una “fonda internacional”, decidí llevar un acompañamiento que no tuviera absolutamente nada que ver con nuestras comidas chilenas. El tabbouleh que llevé quedó para chuparse los dedos. Ideal para el día caluroso que nos tocó, su abundante jugo de limón y pepinos te refrescaban luego de haber comido más o menos la mitad de una vaca asada.

Hace casi tres años que no como tomates, por tener problemas auto inmunes, y honestamente me da miedo probarlas porque la última vez que lo hice, tuve una tremenda reacción de dermatitis atópica. Pero también pudo haber sido el gluten que consumí la noche anterior… En fin, uno de estos días los voy a tener que probar, a ver cómo quedo. La cosa es que no he hecho este tabbouleh con tomates, pero la receta original pide tomates, así que decidí incluirlos aquí también.

Utensilios

Rallador o máquina procesadora de alimentos

Lata para hornear

Bol grande

Bol pequeño

Colador

Cuchillo afilado

Ingredientes

Ensalada

1 coliflor crudo

50g ghee o mantequilla (o más)

2 pepinos (o 1 pepino Alaska), cortado en cubos

4 tomates de tamaño mediano, cortado en cubos

2 atados de perejil crespo, picado

medio atado de menta, picado

6 cebollines, cortados en rebanadas muy finas

Aderezo

1/3 taza de jugo de limón (más o menos 3 limones bien jugosos)

3/4 cucharadita de sal

1/2 cucharadita de pimienta recién molida

ralladura de 1 limón

1/2 cucharadita de mezcla libanesa de 7 especias

2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen

Direcciones

Precalienta el horno a 200ºC (400ºF) y échale media cucharada de mantequilla o ghee a las latas para hornear.

Ralla el coliflor usando el rallador manual o la máquina procesadora de alimentos. Tendrás que cortar el coliflor en grumos o cabezuelas (pedazos que puedas manejar facilmente con la mano) antes de rallarlo. Si vas a usar la procesadora, usa la función de “pulsar” hasta que el coliflor parezca arroz.

Pon el coliflor en el bol grande y verte ghee o mantequilla derretida sobre él. Luego pon el coliflor “arrozado” en la lata para hornear. Asegúrate que el coliflor quede distribuida en una sola capa – tal vez tengas que usar dos latas. La idea es que se tueste. Déjalo en el horno por 15 minutos, mezcla y voltea el coliflor, y vuelve a meterlo al horno por 15 minutos. Repite esto las veces que sea necesario hasta que esté levemente tostado.

Mientras el coliflor está en el horno, pon el tomate y pepino en un colador y agrega la sal para que puedan soltar el exceso de líquido.

Cuando el coliflor esté de tu gusto de tostado, sácalo del horno y permite que se enfríe un poco. Agrega el coliflor, el tomate y el pepino al bol grande, y añade el perejil, la menta y el cebollín. Mezcla los cinco primeros ingredientes del aderezo en un bol pequeño y bátelos con un tenedor. Verte el aceite de oliva muuuuuuy lentamente al bol con el resto de los ingredientes, batiendo rápidamente con el tenedor. Verte el aderezo sobre las verduras, mezcla hasta que esté todo muy bien incorporado pero no molido, cubre y refrigera durante al menos una hora. Al dejar que repose en el refrigerador, los sabores se resaltan.

Y… ¡A COMER!

Esto queda súper rico combinado con el cerdo mechado a la libanesa, cualquier cosa de Medio Oriente o con un rico asado.

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